El diario el País del
jueves 17 de julio informaba en portada de una posible “tercera vía” propuesta
por empresarios catalanes para que el próximo encuentro entre Rajoy y Mas no se convierta en un
diálogo de sordos. El riesgo es grande: Si Rajoy, tantas veces demasiado débil
ante las presiones de LA FAES y su
antiguo Jefe Aznar, realiza
propuestas en la línea del Manifiesto ya comentado perderán el tiempo. Y si Mas
va a la Moncloa a insistir en su consulta el resultado será que a su vuelta a Barcelona unos cuantos entusiastas le
aplaudan en la plaza Sant Jaume, y que también habrán perdido no sólo el tiempo,
sino una ocasión de empezar hablar en serio de cómo solucionar la crisis
catalana. Se ha formulado hace unos días
una propuesta de buena parte de la
patronal catalana en relación al problema que nos ocupa que fue perfilada por
el Presidente de Fomento del Trabajo Joaquim Gay de Montellá en Oviedo el
pasado 20 de junio. Al parecer en la cena- marco de la presentación de su
propuesta contó que ya su bisabuelo fue
uno de los encargados de llevar a la reina regente María Cristina la petición
de concierto para Cataluña en 1897. Otro ejemplo más que el “problema catalán”
no empezó ayer.
Cuatro propuestas
básicas propuso Gay de Montellá para el gran acuerdo
que ponga fin a las actuales tensiones. Las expondré y comentare una a una.
Reconocimiento de Cataluña como nación. No veo ningún problema
en incluir este reconocimiento. Se puede añadir para evitar mala
interpretaciones un párrafo de diga más o menos algo así como “Nación integrada a lo largo de la historia de vida común en el
Estado español “.
Plenas competencias en lengua y
cultura. Este punto lo veo perfectamente asumible. El aspecto
de la lengua puede ser para algunos el más delicado. Sin embargo no se “pueden poner puertas al campo”. El
catalán es la lengua vehicular de los catalanes. Seguir dando base legal a recursos interpuestos,
siempre resueltos favorablemente por el Tribunal Supremo, para que dos niños,
de un curso de veinte, reciban la enseñanza en castellano es hacer un flaco
favor a esos dos niños, que se sentirán aislados del resto de sus compañeros, y a la convivencia entre el resto de los
españoles y los catalanes.
Es claro que se deberá
mantener la enseñanza obligatoria del castellano en la escuela catalana, como
lengua común del Estado español.
Plena capacidad para la organización local. Sobre este tercer punto tengo mis dudas sobre si es viable en su
integridad. La supresión de las Diputaciones se podría regular en un artículo
más genérico que modificara el artículo 141 de la Constitución, transformando
las Diputaciones de organización necesaria del Estado a un organismo que se
mantendría de acuerdo con las prerrogativas de organización de su territorio de
cada Comunidad Autónoma. De esta forma los catalanes podrían suprimirlas si lo
desean y los castellano-leoneses mantenerlas.
Por el contrario, de ahí
mis reservas parciales en este punto, creo que en relación a los Municipios,
éstos deben tener una organización y competencias similares en el conjunto del
Estado. La Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las
Bases del Régimen Local, con las modificaciones que ha tenido en casi treinta
años de vida debe ser de general aplicación, sin excepciones.
Pacto fiscal. Cataluña tendrá una Agencia
Tributaria propia que recaude y gestiones todos sus tributos. El enunciado es ambiguo. La Agencia
Tributaria Catalana ya existe de acuerdo
con el artículo 204 del Estatuto de Autonomía de Cataluña, después de su
reforma en el año 2006. Pese a
formar parte de los artículos del nuevo Estatuto impugnados por el PP ante el Tribunal
Constitucional, la parte correspondiente
del recurso al artículo 204 fue desestimada en su integridad.
Como desarrollo legal del Estatuto se promulgó la Ley 7/2007 que fue aprobada, por amplia mayoría, por el Parlamento Catalán. Por tanto si se
plantea como una reivindicación se puede deducir que no se pretende crear lo que ya existe, si no
ampliar el marco de competencias de la Agencia Tributaria Catalana a los tributos estatales que se recauden en
Cataluña. Dicho más sencillamente la propuesta de la patronal catalana “tiene gato encerrado”. Ante la falta de
más información sobre el contenido concreto de esta propuesta no me extenderé
más. No deja uno de tener la sospecha que ante lo que podría parecer una mera
mejora técnica se pretenda introducir una forma de concierto vasco atenuado. De
ser cierta mi sospecha se introduciría un elemento mucho más difícil de asumir
por el Estado pues modificaría el actual sistema de financiación de las
Comunidades Autónomas.
Me he extendido con detalle sobre esta posible “tercera vía” entre la cerrazón españolista y el independentismo
imposible pues no sólo introduce ideas discutibles, pero factibles de
negociación, sino también porque al realizarlas la patronal catalana pueden tener más
influencia que otras alternativas, pues no conviene olvidar que tanto el PP
como CIU son dos partidos de derechas y por tanto receptivos a las propuestas
del empresariado.
Como ya explique anteriormente el PSOE es la tercera pata
imprescindible para la inevitable reforma constitucional, que entre otras actualizaciones
del texto de 1978, contribuya a lo que también se llama muchas veces “el encaje de Cataluña en España”. Pese a
la mayor afinidad ideológica entre PP y CIU, desde el año 2012 la posición
socialista en relación a la solución del “problema catalán” ha sido mucho más
flexible que la del PP. Como ejemplo creo que sirve el debate sobre estas cuestiones entre Felipe Gonzalez y Artur Mas.Se realizó en la cadena televisiva la Sexta. En un momento determinado de la discusión Mas afirmó, citó de memoria, que “con personas como Gonzalez se podía dialogar, pero que la actitud de los actuales
gobernantes era la cerrazón”.
Estos cauces de diálogo entre PP y CIU se rompieron en el año 2012,
ahora parece que haga mil años.No hace tanto tiempo. En la primera legislatura de Mas como Presidente entre los años 2010
y 2012, al ser CIU la minoría mayoritaria en el Parlamento Catalán, fue el PP
su principal apoyo. Después de la masiva manifestación independentista de
septiembre de 2012, junto sin duda a otras razones, Mas decidió convocar elecciones anticipadas, a mitad de la
legislatura, con un programa independentista. Creo que esto retrata a Mas como un político oportunista, de
principios poco sólidos, aunque ahora se presente como el Moisés del pueblo
catalán que les conducirá a la Tierra Prometida de la independencia .No lo creo
yo sólo. No hace muchos meses en algún periódico declaraba Carod Rovira “sí a mí hace dos años alguien me dice que Mas iba a ser independentista, le
hubiera contestado “no beba más vino, buen hombre””.
Con la referencia a las tres patas de la reforma Constitucional
pendiente – PP, PSOE y CIU - no desdeñó
la posibilidad que sumen a tan fundamental acuerdo otros partidos, De los
partidos más importantes con representación parlamentaría entiendo que de
momento, con las líneas maestras que veo positivas y posibles de Reforma
Constitucional, sólo el PNV podría adherirse. IU plantea unas nuevas Cortes
Constituyentes, que pre-determinen la creación de la III República, lo cual hoy
por hoy no es posible y dudosamente deseable, U.P y D. en la cuestión catalana
es más centralista e intransigente que el propio PP, y sobre Bildu no veo
necesario explicar que es tan muy lejos de ésta o cualquier reforma posible de
la Constitución. No parece verosímil imaginarse al PP o al PSOE negociando con
los herederos de Herri Batasuna la Reforma de la Constitución. Hay demasiada
sangre derramada y esas heridas no se curan en dos o tres años.
Como Corolario a estas páginas creo que el Manifiesto de Vargas Llosa
y demás va en la dirección contraria a la solución realista del “problema
catalán”. Esos Manifiestos alimentan la cerrazón nacionalista catalana. Creo
que en páginas anteriores ya escribí que mi fuente de información sobre muchas
“perlas” del Manifiesto era el diario nacionalista moderado la Vanguardia de
Barcelona. No creo que sea una casualidad. El lector catalán, cuando lea lo que
dicen en Madrid, se reafirmará en que “con
esta gente no hay nada que hacer “.
Si queremos solucionar el “problema catalán “, y otros muy profundos
de nuestro tiempo, hará falta buenas dosis de rigor conceptual, flexibilidad en
las posiciones políticas, realismo… La situación hoy es la que es y de nada
sirve remontarse a los Reyes Católicos o al Wilfredo el Velloso. Difícil, pero
no imposible, es a través de la Reforma Constitucional resolver para los treinta
y cinco años futuros “ el problema
catalán”, como se hizo en 1932 con el Estatuto de Nuria o en 1979 con el Estatuto
de Sau.
Empecé estas páginas con una cita de la intervención de Ortega y
Gasset el día 13 de mayo de 1932 – hace ochenta y dos años – en el Parlamento
español en la discusión del Estatuto de Nuria “Digo, pues, que el problema
catalán es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar”. Para ser un discurso pronunciado
hace ochenta y dos años hay que reconocer que esta vez al menos D. José estuvo
lúcido. No aspiremos pues a solucionarlo para siempre el problema catalán .Yo me conformaría con que se encontrara una
solución válida para los próximos treinta y cinco años.
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