domingo, 17 de agosto de 2014

PODEMOS Y EL LENINISMO (y III)

Para terminar las referencias a  la savia leninista de Podemos haré mención de otra faceta de gran tradición en los tradicionales partidos comunistas: el frecuente llamamiento a las bases honradas del PSOE, para que abandonen a las direcciones traidoras. Se nota que Iglesias ha leído a Lenin. Y si no lo ha leído no me extrañaría que su compañera sentimental neo-comunista Tania, mientras friegan los dos juntos los platos después de cenar, entretengan tan necesaria como tediosa tarea con citas de Lenin, que complementen la ya elevada formación política de Iglesias.

No conviene desdeñar el impacto de Podemos en la izquierda, no sólo en  la neo-comunista. No hace mucho destacados miembros del PSOE, en un acto público de apoyo al candidato Tapias, previo a la elección del Secretario General del PSOE,  han afirmado que “muchas cosas  de las que dicen Podemos, Izquierda Unida, o Compromís tienen sentido”, o “El Partido socialista cambia de una manera radical o desaparecerá”. Siempre se debe aprender de los demás. Si se trata de como engañar a la gente con falsas promesas y el sostén de  incondicionales  apoyos mediáticos, casi que mejor que aprender de Podemos se puede aprender del Partido Popular. Este Partido  se mueve en la charca de la política espectacular como pez en el agua. Le llamo política espectacular  a aquel discurso político que  no habla de los problemas reales de los españoles sino que a través de los medios públicos de comunicación, y muchos privados, generan una realidad virtual que en nada se parece a lo que viven cinco millones de parados, y muchos más que viven con salarios de miseria.Sirva  de ejemplo Rajoy que  hace unos días declaró que somos el país de Europa que más crece, con el 0,6 por ciento en el segundo trimestre.  Ese cínico optimismo contrasta con la realidad del país y es una clara señal de en manos de quién estamos, eso sí por la voluntad mayoritaria de los españoles.

Pero volviendo a los compañeros, destacados dirigentes del PSOE, miembros del máximo órgano dirigente entre Congreso y Congreso, no militantes de base, cuando dicen que el “PSOE  desaparecerá sino cambia de manera radical”, deberían ante tan enorme peligro señalar a su Partido en que debe cambiar para no desaparecer. Nada concreto dicen.  Porque tampoco lo saben o bien porque deslumbrados por los fuegos artificiales de Podemos le han cogido afición a la frase hueca que promete mucho y nada real dice.

Treinta y cinco años hace me afilié al Partido Socialista y a la Unión General de Trabajadores. Siempre he creído estar afiliado a un Partido Democrático. Democracia es que decida el máximo representante de la soberanía popular – el Parlamento - , no Asambleas de” barrio”, base de un supuesto poder de la gente. Un Partido Socialista que dentro del marco democrático pretendía, y en la etapa de  Gonzalez sobre todo,  lo consiguió, realizar profundas reformas sociales que protegieran a los más desfavorecidos. Un Partido, que después de casi siglo y medio de constante irrupción en la vida nacional de “espadones”, consiguió que los generales por fin se quedaran en los cuarteles y asumieran  que no tenían que salvar a la Patria de nada, y menos de los españoles. Un Partido que consiguió integrar a España en Europa. A este Partido me afilié el siglo pasado y no me arrepiento de haberlo hecho. No siempre he estado de acuerdo con sus políticas. Creo que tanto durante las etapas Gonzalez o de Zapatero se ha sido innecesariamente benévolo con la Iglesia de Roma. El Concordato, la mal llamada enseñanza religiosa en los colegios públicos – nada se enseña, sólo se adoctrina en supersticiones milenarias como trozos de pan que son el cuerpo de no se sabe quién - , los beneficios fiscales, conforman un conjunto que sólo sirve para que el catolicismo español no sea lo que debe ser cualquier religión: una respetable creencia privada. Aún recuerdo sintiendo vergüenza ajena a la antigua Vice-Presidenta del Gobierno Zapatero, María Teresa Fernandez de la Vega, cenando en Roma con cardenales y soltando “latinajos” para celebrar, si no me falla la memoria un acuerdo que aún mejoraba más la financiación de la Iglesia. En muchas ocasiones esta mujer dio pruebas de su estulticia, pero no es de las menores que se pensara que con cenar con algunos  Príncipes de la  Iglesia  y demostrar cierto conocimiento de la lengua de la Iglesia de Roma- el latín- iba a “ camelarse” a esos viejos zorros que tienen  el saber que sólo  el ejercicio milenario del poder permite.

Cena de La Vice-Presidenta Fernandez Diaz con los Príncipes de la Iglesia  en Roma

Rouco Varela. Presidente de la Conferencia Episcopal Española desde 1999 hasta este año en una manifestación contra la Ley del Matrimonio Homosexual.

El PSOE  es por su propia naturaleza ideológica y organizativa   plural. En él tienen que sentirse cómodo toda clase  de socialistas . Joaquin Leguina, firmante de manifiestos como el titulado "Libre e Iguales" impulsado por FAES, radicales de izquierda , el término no es mío sino del Diario “La Marina Plaza” de 12 de julio de 2014 , como los miembros del Comité Federal del PSOE que desgranaron en un acto público en Benidorm lo mucho que teníamos los socialistas que aprender de Podemos. Pero el núcleo central social-demócrata del Partido no debe cambiar. La social-democracia, cuyo auténtico inspirador fue Bernstein, que, con la que fue polémica frase en su tiempo “el movimiento lo es todo, el fin no es nada”, sentó las bases políticas de los partidos socialistas. O tal vez más fácil  llamó por su nombre a lo que era la auténtica práctica política del Partido Social- Demócrata Alemán a comienzos del siglo XX. Los partidos socialistas no debemos, y casi nunca lo hemos hecho, prometer que traeremos el Cielo a la Tierra. Ya se sabe cuándo se intenta traer el Cielo frecuentemente se trae el Infierno, y el que tenga dudas no tiene más que visitar, si le dejan, Corea del Norte. Aplicando lo que Popper definió como ” Ingeniería Social Reformista” , los partidos socialistas deben reformar por la vía democrática, todo lo que haya que reformar de nuestra Leyes e Instituciones, para intentar solucionar los problemas , que no son pocos, de los europeos de hoy. Terminando con la autoridad intelectual de Popper – estas ideas las detalla en su obra “la Sociedad abierta y sus enemigos – existe la alternativa  al reformismo que él llama  la “Ingeniería Social Utópica “, que  supone hacer “tabula rasa” de nuestras instituciones y dar un salto en el vacío que nos puede llevar a situaciones sociales peores que las actuales. Creo que hay en la historia del siglo XX, en ella se inspiró parcialmente Popper para la obra citada, ejemplos numerosos de del color que adquieren las utopías cuando maduran: el gris de la miseria y el rojo de la sangre.



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