martes, 21 de octubre de 2014

La democracia secuestrada (I)


La política es la continuación de los negocios por otros medios

Escrita en el frontispicio de la calle Gé
nova nº….

El Partido Popular gano legítimamente las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Las elecciones se realizaron de acuerdo a la Constitución y la Ley Electoral. Nada cabe objetar a su aplastante victoria de ese día, ni a su menos aplastante victoria en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de ese año. Pero casi tres años después y a las puertas del 2015, cuando se iniciara un nuevo ciclo electoral, cabe preguntarse cuál es su balance.

Una creciente desigualdad social, un recorte de los servicios públicos esenciales – sanidad, enseñanza pública, asistencia social -, un cuarenta por ciento de parados sin ninguna cobertura, la emigración de cientos de miles de jóvenes preparados en las buenas Universidades españolas a otros países buscando un empleo acorde a su formación, una sustancial disminución de las cantidades asignadas a la Investigación científica y tecnológica, una corrupción tan extendida que cuando se pincha los frutos de cualquier Administración del Partido Popular sale el hedor del zumo podrido. Corrupción indirectamente amparada por una judicatura fuerte con los débiles y débil con los fuertes.¿ Dónde queda el derecho a la libertad  - art. 17 de la Constitución -  cuando la Fiscalía solicita cuatro años de cárcel a un miembro de un piquete de huelga por presuntamente pinchar la rueda de un autobús?¿ Es más cara una rueda de autobús que los no se cabe cuantos millones de euros de Caja Madrid o Bankia que sufragaron generosamente los gastos personales de Blesa o Rato? ¿Dónde se han cumplido los artículos del Capítulo Tercero de la Constitución sobre Los Principios Rectores de la Política Social y Económica?

El artículo 128 de la Constitución afirma:”. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.”. ¿  Acaso se cumple ni de lejos este precepto? El Partido Popular sólo se acuerda de la Constitución para realzar la "Unidad de la nación española” – en lo que tiene razón - , aunque nunca suelen citar que en ese mismo artículo segundo de la Constitución, donde se afirma la Unidad de la nación española, a continuación reconoce “ la autonomía de las nacionalidades y regiones “. Si hay nacionalidades diferentes en su definición constitucional a las regiones, algo significara en orden a la organización territorial de España.

Sí, se cumplen las formas de la Constitución, pero este Gobierno está propiciando una realidad social  muy diferente a la que configuraba la Ley de Leyes que los españoles aprobamos el 6 de diciembre de 1978.

Siempre  dentro de la Constitución y las Leyes los mayoritarios sectores progresistas que constituyen la sociedad española, si son capaces de converger en un mínimo programa común, deberán el año próximo rescatar esta  democracia que está degenerando en la cleptocracia sostenida y en una oligarquía liberal. Ciertamente en estos años ha habido una protesta popular importante en forma de dos huelgas generales, de relativo éxito, de las mareas verdes, blancas, masivas manifestaciones…. Pero para nada servirá esta protesta en la calle si los dirigentes de la izquierda, en su sentido más amplio, no aciertan en la táctica adecuada para transformar esa repulsa popular en una mayoría progresista en los Ayuntamientos, Parlamentos Autonómicos y Cortes Generales. Nada se puede hacer fuera de la Ley y de la Constitución. Recuperemos el sentido originario de la  Constitución, adulterado por los que pretenden convertirla en mera cobertura ritual que enmascare su defensa de los caducos privilegios de la vieja reacción española. Para ello sólo hay un camino: una nueva mayoría en  las Instituciones.

El Partido Popular ha aglutinado a toda la derecha, excepto a la nacionalista catalana y al pequeño sector de la misma que apoya U.PY D. Es posible que la intensa campaña de los medios de comunicación afines al PP, fomentando el voto del miedo ante la doble amenaza del “radicalismo de Podemos” y el secesionismo catalán, les hayan permitido recuperar algo del voto perdido. Pero su gran esperanza de un año 2015 marcado por la recuperación económica y la disminución del paro esta lamentablemente amenazada por negros nubarrones. Sin duda serán la primera fuerza parlamentaria en las futuras cámaras legislativas, por la división de la izquierda, pero lejos de la mayoría absoluta tendrán enormes dificultades para poder aglutinar una mayoría de Gobierno, pues con su absorción de las demás fuerzas de derecha, y su ruptura con el nacionalismo catalán conservador, difícilmente encontraran fuerzas afines con las que re-componer una nueva mayoría.

Puede existir una mayoría alternativa en el próximo Parlamento. Para ello tendrán que converger fuerzas tan dispares hoy como el PSOE, IU, Podemos, y el sector progresista y no integrista del nacionalismo catalán o vasco. A fecha de hoy esto parece un disparate. Pero de no ser así las próximas Cortes Generales o bien mantendrán en precario un nuevo Gobierno del Partido Popular, o serán ingobernables.

Yendo de mayor a menor el cambio de orientación política en España hace imprescindible al PSOE. Incluso en sus peores expectativas electorales sigue siendo la opción mayoritaria de la izquierda. Sin duda tendrá que hacer y deprisa los deberes. Nada de Gran Coalición a la alemana. Sin duda ha sido un acierto por su parte que votaran en contra del “popular “  Juncker los euro-diputados españoles en el Parlamento Europeo. Ante una posible tercera recesión en Europa, ¿dónde están los trescientos mil millones de euros que prometía Juncker para estimular la demanda y generar crecimiento económico? La actual política europea favorecerá tal  vez a Alemania, incluso a su clase trabajadora, pero es a costa del empobrecimiento de media Europa. Me saldría del tema de hoy extenderme en el  grave problema de los Partidos Socialistas Europeos que supone  su incapacidad de definir una política común en la Europa comunitaria. La Internacional Socialista más parece un club de encuentro que lo que se supone que debe ser una auténtica Internacional.

Errores socialistas. La intensa exposición mediática, y seguramente conveniente, de Sanchez no debe ser incompatible con no decir majaderías, No puede  decir que se podría  suprimir el Ministerio de Defensa. No hay política exterior sin política de Defensa y España como miembro de la OTAN tiene que tener unas mínimas Fuerzas Armadas que nos permitan cumplir con nuestras obligaciones como socios de la Alianza Atlántica. Y para mayor abundamiento mantenemos dos residuos coloniales como Ceuta y Melilla, y ojalá no nos ahoguemos algún día con la cuerda que nos hemos puesto al cuello, que  exigen una protección militar de unos territorios, que la OTAN excluye de su zona de compromiso de defensa.

La corrupción. Escándalos como que ilustres socialistas como Virgilio Zapatero  utilicen unas tarjetas opacas se tiene que acabar. Bien expulsado está del PSOE y si tuviera un poco de vergüenza se callaría y no anunciaría recursos en razón de no se sabe qué.¿ Para eso estaban los socialistas en los Consejos de Administración de Caja Madrid.? ¿Para venderse por un plato de lentejas, a cambio de aprobar que los auténticos gestores de la Caja hicieran negocios, cuyo alcance nunca sabremos, pero que han costado al erario público más de veinte mil millones de euros? Por no hablar de Cajas más cercanas.

El PSOE que está llamado a ser,  les guste poco o nada a las demás fuerzas de izquierda españolas, el eje de cualquier nueva mayoría en las futuras Cortes Generales. Si se empecina en errores del pasado no sólo se perjudicara él Partido sino que hará inviable cualquier alternativa de izquierdas. España no es Venezuela, ni Bolivia.


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