“La política es la continuación de los negocios por
otros medios”
Escrita en el frontispicio de la calle Gé
nova nº….
El Partido Popular gano legítimamente las elecciones
del 20 de noviembre de 2011. Las elecciones se realizaron de acuerdo a la
Constitución y la Ley Electoral. Nada cabe objetar a su aplastante victoria de
ese día, ni a su menos aplastante victoria en las elecciones municipales y
autonómicas de mayo de ese año. Pero casi tres años después y a las puertas del
2015, cuando se iniciara un nuevo ciclo electoral, cabe preguntarse cuál es su
balance.
Una creciente desigualdad social, un recorte de los
servicios públicos esenciales – sanidad, enseñanza pública, asistencia social
-, un cuarenta por ciento de parados sin ninguna cobertura, la emigración de
cientos de miles de jóvenes preparados en las buenas Universidades españolas a
otros países buscando un empleo acorde a su formación, una sustancial disminución
de las cantidades asignadas a la Investigación científica y tecnológica, una
corrupción tan extendida que cuando se pincha los frutos de cualquier
Administración del Partido Popular sale el hedor del zumo podrido. Corrupción
indirectamente amparada por una judicatura fuerte con los débiles y débil con
los fuertes.¿ Dónde queda el derecho a la libertad - art. 17 de la Constitución - cuando la Fiscalía solicita cuatro años de
cárcel a un miembro de un piquete de huelga por presuntamente pinchar la rueda
de un autobús?¿ Es más cara una rueda de autobús que los no se cabe cuantos
millones de euros de Caja Madrid o Bankia que sufragaron generosamente los
gastos personales de Blesa o Rato? ¿Dónde se han cumplido los artículos
del Capítulo Tercero de la Constitución sobre Los Principios Rectores de la
Política Social y Económica?
El artículo 128
de la Constitución afirma:”. Toda la riqueza del país
en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al
interés general.”. ¿ Acaso se cumple ni de lejos este
precepto? El Partido Popular sólo se acuerda de la Constitución para realzar
la "Unidad de la nación española” –
en lo que tiene razón - , aunque nunca suelen citar que en ese mismo artículo
segundo de la Constitución, donde se afirma la Unidad de la nación española, a
continuación reconoce “ la autonomía de
las nacionalidades y regiones “. Si hay nacionalidades diferentes en su
definición constitucional a las regiones, algo significara en orden a la
organización territorial de España.
Sí, se cumplen las formas de la
Constitución, pero este Gobierno está propiciando una realidad social muy diferente a la que configuraba la Ley de
Leyes que los españoles aprobamos el 6 de diciembre de 1978.
Siempre
dentro de la Constitución y las Leyes los mayoritarios sectores
progresistas que constituyen la sociedad española, si son capaces de converger
en un mínimo programa común, deberán el año próximo rescatar esta democracia que está degenerando en la
cleptocracia sostenida y en una oligarquía liberal. Ciertamente en estos años
ha habido una protesta popular importante en forma de dos huelgas generales, de
relativo éxito, de las mareas verdes, blancas, masivas manifestaciones…. Pero
para nada servirá esta protesta en la calle si los dirigentes de la izquierda,
en su sentido más amplio, no aciertan en la táctica adecuada para transformar
esa repulsa popular en una mayoría progresista en los Ayuntamientos,
Parlamentos Autonómicos y Cortes Generales. Nada se puede hacer fuera de la Ley
y de la Constitución. Recuperemos el sentido originario de la Constitución, adulterado por los que
pretenden convertirla en mera cobertura ritual que enmascare su defensa de los
caducos privilegios de la vieja reacción española. Para ello sólo hay un camino: una nueva mayoría en las Instituciones.
El Partido Popular ha aglutinado a toda
la derecha, excepto a la nacionalista catalana y al pequeño sector de la misma
que apoya U.PY D. Es posible que la intensa campaña de los medios de
comunicación afines al PP, fomentando el voto del miedo ante la doble amenaza
del “radicalismo de Podemos” y el secesionismo catalán, les hayan
permitido recuperar algo del voto perdido. Pero su gran esperanza de un año
2015 marcado por la recuperación económica y la disminución del paro esta
lamentablemente amenazada por negros nubarrones. Sin duda serán la primera
fuerza parlamentaria en las futuras cámaras legislativas, por la división de la
izquierda, pero lejos de la mayoría absoluta tendrán enormes dificultades para
poder aglutinar una mayoría de Gobierno, pues con su absorción de las demás
fuerzas de derecha, y su ruptura con el nacionalismo catalán conservador, difícilmente
encontraran fuerzas afines con las que re-componer una nueva mayoría.
Puede existir una mayoría alternativa en
el próximo Parlamento. Para ello tendrán que converger fuerzas tan dispares hoy
como el PSOE, IU, Podemos, y el sector progresista y no integrista del
nacionalismo catalán o vasco. A fecha de hoy esto parece un disparate. Pero de
no ser así las próximas Cortes Generales o bien mantendrán en precario un nuevo
Gobierno del Partido Popular, o serán ingobernables.
Yendo de mayor a menor el cambio de
orientación política en España hace imprescindible al PSOE. Incluso en sus
peores expectativas electorales sigue siendo la opción mayoritaria de la
izquierda. Sin duda tendrá que hacer y deprisa los deberes. Nada de Gran
Coalición a la alemana. Sin duda ha sido un acierto por su parte que votaran en
contra del “popular “ Juncker los
euro-diputados españoles en el Parlamento Europeo. Ante una posible tercera
recesión en Europa, ¿dónde están los trescientos mil millones de euros que
prometía Juncker para estimular la demanda y generar crecimiento económico? La
actual política europea favorecerá tal vez
a Alemania, incluso a su clase trabajadora, pero es a costa del empobrecimiento
de media Europa. Me saldría del tema de hoy extenderme en el grave problema de los Partidos Socialistas
Europeos que supone su incapacidad de
definir una política común en la Europa comunitaria. La Internacional
Socialista más parece un club de encuentro que lo que se supone que debe ser
una auténtica Internacional.
Errores socialistas. La intensa
exposición mediática, y seguramente conveniente, de Sanchez no debe ser incompatible con no decir majaderías, No
puede decir que se podría suprimir el Ministerio de Defensa. No hay
política exterior sin política de Defensa y España como miembro de la OTAN
tiene que tener unas mínimas Fuerzas Armadas que nos permitan cumplir con
nuestras obligaciones como socios de la Alianza Atlántica. Y para mayor
abundamiento mantenemos dos residuos coloniales como Ceuta y Melilla, y ojalá
no nos ahoguemos algún día con la cuerda que nos hemos puesto al cuello, que exigen una protección militar de unos
territorios, que la OTAN excluye de su zona de compromiso de defensa.
La corrupción. Escándalos como que
ilustres socialistas como Virgilio
Zapatero utilicen unas tarjetas
opacas se tiene que acabar. Bien expulsado está del PSOE y si tuviera un poco
de vergüenza se callaría y no anunciaría recursos en razón de no se sabe qué.¿ Para eso estaban los socialistas en los Consejos de Administración de Caja
Madrid.? ¿Para venderse por un plato de lentejas, a cambio de aprobar que los
auténticos gestores de la Caja hicieran negocios, cuyo alcance nunca sabremos,
pero que han costado al erario público más de veinte mil millones de euros? Por
no hablar de Cajas más cercanas.
El PSOE que está llamado a ser, les guste poco o nada a las demás fuerzas de
izquierda españolas, el eje de cualquier nueva mayoría en las futuras Cortes
Generales. Si se empecina en errores del pasado no sólo se perjudicara él
Partido sino que hará inviable cualquier alternativa de izquierdas. España no
es Venezuela, ni Bolivia.
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