martes, 21 de octubre de 2014

La Democracia secuestrada (II)


Siguiendo con el repaso de la situación actual de las fuerzas progresistas que podrían configurar una nueva mayoría parlamentaria está Izquierda Unida. IU  y su mentor el Partido Comunista viven atónitos como, cuando al fin llega el día tanto tiempo esperado del crespúsculo de la social-democracia, viene Podemos y “les roba la merienda a la puerta del colegio”. Cambian de liderazgo ponen  al comunista - “siglo XXI”, Garzón, de nuevo líder, que además escribe libros de escaso interés, y Podemos les sigue despreciando. Triste papel el de IU mendigando una coalición con unos advenedizos como Podemos. Tal vez IU y su Partido mentor estén pagando no haber advertido que el comunismo – por lo menos en Europa – se terminó el 9 de noviembre de 1989. En Berlín.

Sensatez necesita el Partido Comunista y su filial Izquierda Unida. A veces la han tenido. En la II Republica sólo fueron sensatos a finales de 1935 cuando la III Internacional, siguiendo dócilmente las directrices estratégicas de Moscú, asustado ante el avance del nazismo, les ordenó que se  dejaran de Alianzas obreras revolucionarias, y se integraran en la nueva Alianza republicana-socialista que finalmente se llamó Frente Popular. El líder de la aún non-nata en ese momento   alianza republicano-socialista, Manuel Azaña, veía con escasa estima a los comunistas. ¿Adónde podemos ir nosotros, ni ustedes, con los comunistas?”, escribió a Prieto en una de sus abundantes cartas en ese año 1935. Por fin los comunistas, de   la mano de Largo Caballero, al que no mucho después se lo agradecieron con los peores epítetos, consiguieron su objetivo y salieron de la marginalidad política, al integrarse en las candidaturas del Frente Popular

  Tuvieron sensatez  con la consigna de la “Reconciliación Nacional”   entre vencedores y vencidos en la Guerra Civil, en 1956, para superar las profundas heridas de la guerra civil en la sociedad española y la constante retórica del Régimen franquista  sobre Alzamiento .  Pragmáticos fueron en la Transición aceptando la Monarquía Constitucional y olvidándose  de nuevas Repúblicas. Para la gran conjunción de fuerzas progresistas necesaria para liberar a nuestra democracia del secuestro que sufre de una Derecha, que con la excusa de la crisis económica, ha llevado estos años la política que ansiaba hacer desde el tiempo de la Transición en el que tuvo que hacer   inevitables concesiones, IU tiene que jugar un papel minoritario pero importante. Revindiquen todo lo que sea factible las medidas de mejora de los más desfavorecidos. Si se han vuelto acordar de la Republica, manténganla como objetivo a largo plazo. Pero un programa alternativo de Gobierno al de la  Derecha no puede dejar en la duda nuestra continuación en el euro o en la Unión Europea. Sin remontarnos a la historia pasada en Andalucía se ha visto como IU  en el Gobierno sabe combinar bien el radicalismo estratégico y el posibilismo táctico. Para eso se inventó la dialéctica.

Podemos. Ya he escrito en este “blog” con profusión de esta fuerza emergente. Guste o no guste, a mi poco, ahí está y todas las encuestas les vaticinan una importante  presencia en el futuro Parlamento. Pueden ser imprescindibles para una nueva mayoría de progreso. De momento lejos están de conformar una nueva mayoría con su archi-reiterado discurso de asimilar al PP y al PSOE con el despreciativo calificativo de la “Casta”. Ciertamente desde las elecciones europeas moderan su discurso político a gran velocidad. Tanto es así que ahora insisten en situarse en el centro del tablero político y así poder pescar en diversos caladeros de votos. El centro es tentador. Pero no se sitúa en él el quién quiere, sino el que puede. Un Partido que clausura su Asamblea con el canto de la “estaca” de Lluis Llach, ante un mar puños cerrados, señala bien a la claras cual es la procedencia ideológica de sus bases.

En su magna Asamblea del fin de semana pasado, en sus quince propuestas, se incluye no el impago de la deuda, sino su reestructuración ordenada, que no se sabe muy bien lo que es, pero ya supone un avance que hayan entendido que para financiar nuestro déficit público hay que pedir dinero  prestado, que luego se debe, y que nadie presta a quién asegura que no piensa pagar. El resto, salvo dos o tres medidas, son bastante razonables y en general todas negociables; reforzar la enseñanza pública, buscar soluciones viables a los desahucios, luchar contra la corrupción,  recuperar la sanidad universal son medidas perfectamente integrables en cualquier programa de reformas de izquierda. Alguna de ellas, como la referente a la sanidad universal, el PSOE la puede asumir con la autoridad moral de quién, en sus etapas de Gobierno, creó esa sanidad universal y gratuita que el Partido Popular ha desmantelado.

 Si abandonan el tremendismo de los que han descubierto que el Sol sale por Este, no es imposible que formen parte de una mayoría de progreso. Que afirmen que piensan gobernar en solitario es normal antes de unas elecciones. Lo peligroso es creérselo. Podemos podrá alcanzar el quince, el veinte por ciento de los votos, siendo generosos. Nadie en España gobierna en solitario sino alcanza el cuarenta por ciento de los votos. Y eso aunque la Sexta saque a Iglesias por la mañana, a Errejón por la tarde, y a Monedero por la noche , si es muy avanzada la noche mejor para ellos, aun así, esa cantidad de votos está muy lejos de sus posibilidades.

Para Podemos se va acercando la hora de hacer política y se está acabando el entrenamiento. Con los diputados que tengan, esto sirve para algunos Parlamentos autonómicos, tendrán que decidir si enrocarse en un ”purismo mesiánico” que sólo ayudara a que la Derecha siga gobernando, o pactar con otras fuerzas de izquierda. Y más allá de sus ambiciones desatadas por las encuestas y su coro mediático, tendrán que admitir algún día que en la Izquierda está el PSOE como fuerza necesaria. Es difícil pactar con una fuerza política a la que diariamente insultas Esa es la disyuntiva de Podemos: ser un sumando nada despreciable en una futura mayoría  de progreso o situarse” en la vaguedad política, sin compromisos definidos más allá de “muletillas” como “lo que quiera la gente”. Y  esperar que el poder total les llegue como fruta madura. Si se equivocan de alternativa no sólo serán un esporádico movimiento de protesta, sino que contribuirán a que en España, con un triste balance de Gobierno, se perpetúe la Derecha de siempre.

Para terminar el repaso de las posibles fuerzas de progreso está el nacionalismo catalán y vasco, excluido Bildu, pues una cosa es que sean legales, que lo deben ser, y otra es olvidar los cientos de muertos con los que sus ” primos” de ETA han ensangrentado la democracia española. Esquerra Republicana de Catalunya, que previsiblemente será el Partido nacionalista con más representación parlamentaria, debería poner más énfasis en la E de izquierdas, como cuando la dirigía Carod Rovira, y no sólo en la C. catalanista.  Como ya he escrito en reiteradas ocasiones en este blog la Independencia de Cataluña está fuera de lo políticamente posible hoy. Se pueden y se deben negociar otros puntos de sus reivindicaciones. Seguramente para que algunos de ellos sean viables será necesario reformar la Constitución. Y para ello, aunque el PP esté en la oposición será necesario pactar con esa fuerza política la Reforma Constitucional.

Este vasto acuerdo de las fuerzas de  izquierda para que las próximas elecciones signifiquen un cambio de rumbo de la desdichada etapa que vivimos hoy por hoy parece imposible. Las elecciones de mayo y noviembre del año próximo marcaran la pauta, Todo acuerdo entre fuerzas políticas exige concesiones de todas en aras de una sola política. Lógicamente se presentaran cada una de ellas a las elecciones con su programa político que previsiblemente será distinto.  Si suman una nueva mayoría será el momento del acuerdo y de la elaboración de un mínimo programa común. No es necesario que todas las fuerzas que pacten se integren en un futuro Gobierno. Se pueden mantener márgenes de disidencia. Ese hipotético futuro Gobierno progresista debe ser sino una orquesta clásica, por lo menos un grupo de jazz, donde se interpretan piezas con la libertad del solista, pero con una única melodía. La política económica tiene sus opciones y sus límites. El nuestro es el de la Europa del euro. El Banco Central Europeo ha impuesto a los países periféricos condiciones draconianas. Su política, impuesta desde Berlín, no desde Frankfurt, está siendo una losa para que la Europa del euro salga de la crisis. Pero con un déficit público del seis o el siete por ciento y una deuda  que alcanza el cien por ciento de nuestro P.I.B, si España se saliera del euro, ¿a qué tipo de interés se nos prestaría el dinero fuera del euro?

Los solemnes discursos en el Parlamento Europeo o las consignas en tertulias pueden ser útiles para captar algunos votos, pero no sirven para gobernar en a un país agotado  por seis años de crisis económica y tres de gobierno reaccionario. Lo de “asaltar el cielo” que afirmó Iglesias el pasado sábado es una buena frase para un mitin. Al parecer la empleó Marx en una carta en la que comentaba la Comuna de Paris. Marx jamás asaltó no ya el cielo sino siquiera la comisaría de su barrio. Analizó agudamente las revoluciones de 1848 en “el 18 Brumario de Napoleón Bonaparte “o la Comuna de Paris en la “La Guerra Civil en Francia “, desde la prudente distancia que hay de Londres a Paris. Como decía es una frase feliz para las arengas pero no sirve para gobernar. No existe el Cielo ni el mítico ni el secular. Los hombres y mujeres españoles necesitan alimento, vivienda, asistencia sanitaria, educación de calidad para sus hijos…Eso no se consigue con frases de Asamblea Universitaria. Podemos o IU pronto tendrán  que asumir la carga de millones de españoles, no tantos como ellos se creen, que confiaran en ellos para salir del paro o de la pobreza. Inútil que se engañen con fraseología izquierdista. La izquierda sin el PSOE no es nada en España. Y el PSOE necesitara a otras fuerzas de izquierda para ser una alternativa de poder. De la asunción por todos de estos parámetros depende que en un año se termine una de las etapas más negras de la democracia española.




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